Yo soy una firme creyente de que existe la justicia en este mundo. Tal vez una justicia un poco trastornada, algo incomprendida en ocasiones, y definidamente tardía en muchos casos, pero real al fin y al cabo. No sé si nuevamente estoy generalizando demasiado, puedo suponer que sí, pero el punto es que descubrí con el tiempo y mucha observación y sobre todo paciencia que tarde o temprano la vida tiene una manera de equilibrar las cosas si uno sabe jugar bien sus cartas y tener la paciencia adecuada. Y además, por supuesto, la perspectiva correcta para ver el panorama completo y el resultado final.

Claro que ese tal vez sea solo mi caso, y no es un caso demasiado objetivo tampoco para analizar, ya que está condimentado con ciertas bromas del destino, con mi carácter inestable e incomprensible y con un punto de vista bastante peculiar. Además de que cada equilibrio en la justicia, cada resolución de cabos sueltos, en tal o cual cadena de eventos, termina por resolverse solo cuando una nueva cadena empieza a transcurrir.

Estoy prácticamente segura de que acabo de transitar demasiado lejos de lo comprensible e incluso de lo lógico, y que entender qué es lo que quise decir no es tarea sencilla. Mis más sinceras felicitaciones a quienes logren comprenderme. Y también mi sentido pésame por tener una mente capaz de funcionar a la frecuencia en que la mía transmite sus ideas.